Testimonios Estudiantes

        Estefanía Jimeno.           Promoción 2012-2016

En el año 2012 entré al seminario, un lugar donde sabía que Dios había puesto en mi corazón. Todo era nuevo para mí, ciudad, compañeros, iglesia…y aunque al principio me costó, puedo decir que fue una experiencia única, diferente y especial.Recuerdo que cada año que he pasado en la Facultad ha sido diferente, donde he aprendido cosas nuevas, he madurado, he sufrido, he ganado amigos muy especiales, pero lo que destacaría de todos estos años es el trato de Dios con mi propia vida.Desde el principio aprendí que, pasara lo que pasara, Dios siempre iba a estar conmigo, y así fue. Muchas veces quise abandonar, pero hoy puedo decir, que me alegro de haber podido llegar a la meta. Pasar por momentos difíciles no nos gusta a nadie, pero entiendo que son necesarios, porque es ahí donde el Señor comienza a hacer de nosotros vasijas nuevas.También ha habido muchos momentos de alegría y aprendizaje. Entender y valorar todo el esfuerzo y cariño por parte de los profesores, me llevó a disfrutar y aprovechar cada clase.Una de las cosas que le pedí al Señor era que todo lo que aprendiera no se quedara solo en conocimiento, sino que me ayudara a poder ponerlo en práctica y que aún los detalles más pequeños me llevaran a estar más cerca de Él.Cada esfuerzo tiene su recompensa y lo sigo viendo hasta el día de hoy. Aún en medio de la presión por los estudios, siempre tuve presente mi llamado y eso es lo que me hizo perseverar.¡Aprovecha y valora cada amistad, cada reunión, cada profesor, cada trabajo que tengas que desarrollar…y nunca te olvides de que estás en ese lugar por un propósito que Dios tiene con tu vida!Después de unos meses de haber terminado el seminario, veo respuestas a oraciones que hice allí. Dios me está permitiendo servirle en mi iglesia enseñando a los adolescentes y jóvenes, estoy participando en el ministerio de la alabanza y formo parte de la coordinadora de jóvenes a nivel provincial. Mi deseo siempre ha sido obedecer al Señor en todo momento, y donde haya una necesidad que yo pueda cubrir, allí estaré para servirle.Quiero dejaros este versículo que me ha estado acompañando durante estos cuatros años: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. Josué 1:9

      Aurea Gomes.             Promoción 2009-2013.

Siempre es bueno cumplir los sueños de Dios en nuestras vidas, pero ir al seminario fue una de las mejores decisiones que tomé hasta el momento. Allí crecí personal y espiritualmente. Me enfrenté a mi mayor gigante: yo misma. El disminuir cada día para que el Señor apareciera y brillase en mi vida, fue un gran desafío. La Palabra de Dios cincelaba mi corazón año tras año. Después de cuatro años, seguía siendo un vaso de barro en manos del alfarero, pero esa vez un vaso moldeado y preparado para seguir cumpliendo Sus sueños. Fue el mejor “curso” intensivo que recibí de parte de Dios. Me estuvo preparando pera la gran realidad que había fuera. Mereció la pena cada lágrima, cada sonrisa, cada segundo en su presencia en aquel lugar. Al Señor siempre la gloria.
 

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Josué Caramés Fernández.   Promoción 2008-2012.

Un tiempo decisivo. En los vaivenes de la vida, siempre nos encontramos con ciertas preguntas que demandan de una respuesta responsable e íntegra: ¿Por qué eres cristiano en vez de seguir otro sistema religioso? ¿Por qué te identificas con una política de derechas o izquierdas? ¿Por qué defiendes o no a la libertad sexual? Uno no puede simplemente responder como antaño, cuando no había los mismos recursos académicos y accesibilidad global. En cuanto a mi, esas y muchas más preguntas han estado demandando el uso de mi responsabilidad intelectual. ¿Por qué pertenezco a las Asambleas de Dios? ¿Es el Dios de mi experiencia individual el mismo que el Dios de Abraham? ¿Son mis experiencias fiables? ¿Es mi Biblia la correcta traducción, versión, compilación, etc.?

Mi experiencia en la Facultad de Teología fue un tiempo decisivo. Allí, tuve la oportunidad de entrar en diálogo con las grandes figuras del cristianismo, sentir el peso de las grandes preguntas existenciales de alguno de los filósofos, aprender de un profesorado bien versado no solamente en lo académico sino en la experiencia ministerial, entablar intensos y profundos debates con mis compañeros de curso, etc.
Sin embargo, no fue tan sólo un tiempo decisivo para resolver responsablemente mis preguntas, sino que además me preparó eficientemente para servir en el ministerio. Actualmente, soy capellán en Los Angeles MIssion, un centro de rehabilitación que trabaja principalmente con vagabundos con problemas financieros, de drogadicción y alcoholismo en pleno corazón de la ciudad de Los Angeles, California.
También fue decisivo en cuanto a mi futuro académico, ya que sigo estudiando mis estudios de postgrado en la Facultad Internacional de Educación Teológica en Buenos Aires, Argentina y en Fuller Theological Seminary en Pasadena, California.
Mi última meta será la obtención del doctorado en Teología Sistemática en Fuller y la contribución educativa a las futuras generaciones, para que ellos puedan también seguir desarrollando sus propias respuestas responsablemente con la ayuda de nuestro Dios.